( ¿Pareja o Dispareja?)
A veces la solución de una relación no es la terapia
A veces sucede con ésta violencia clara, pero en otras la cosa es como un juego, un comentario sonriente de cuando en cuando: “¡Ah!, ya te vas a ponerme el cuerno, ¿verdad?” o “¿Y él quien era, uno de tus ligues?”, y sentimos que al decirlo de manera desenfadada y con el tono de una inocente broma encubrimos el miedo de que eso que decimos sea verdad, pero para nada disfrazamos la agresión, o cuán escasa es la confianza que sentimos hacia nuestro compañero.¿Qué hacer? Si tienes algo que decirle a tu pareja, díselo sin rodeos ni indirectas. Si le has perdido la confianza, has que lo sepa, finalmente es un problema que deben resolver entre los dos, pero con franqueza (de tu parte y la suya); ¿que otra cosa puede curar la desconfianza que la honestidad mutua?
Error tres: Muchas veces asumimos que debemos poner nuestro crecimiento individual en segundo término, para ponderar por encima de todas las cosas el crecimiento de la relación; luchar a capa y espada para que la pareja se mantenga unida, aun sacrificando de nosotros lo que nos es importante, como la relación con nuestros amigos, los momentos que pasamos con nosotros mismos, nuestros proyectos personales y etcétera.
Y es verdad que vivir en pareja implica un compromiso y que habremos de echarle todas las ganas para que funcione, pero debemos de cuidar que jamás el compromiso que tenemos con nuestra relación de pareja sea mas grande que el que tenemos con nosotros mismos, que el que tu tienes contigo mismo.
Si para tener la relación que siempre soñaste debes no sólo sacrificar algo de ti, sino a ti por completo, y renunciar a lo que te llena, eres y te satisface por mantener la armonía en tu pareja, entonces debes guardar mayor fidelidad a ti y poner nuevas reglas sobre la mesa o, de plano, retirar de ella tu apuesta.
¿Cómo hacerlo? Obsérvate, siéntete y pregúntate continuamente cómo estas. Si te sientes inseguro en tu relación, habla con tu compañero para que pongan en claro hacia dónde marcha la pareja; si te sientes atrapado, háblalo también para establecer nuevas pautas de interacción entre los dos; si te sientes poco valorado tampoco te lo guardes, se franco con tus necesidades para que entre ambos puedan satisfacerlas: tus necesidades y de igual modo las de tu compañero.
Y si ya lo hablaste y trataste de ser claro en cómo vives tu relación, pero ésta no mejora y te sigues sintiendo formando parte de ella, es entonces cuando deberás evaluar si es que, acaso, no estarías mejor solo. Antes de ser fiel a tu pareja, debes mantenerte fiel a ti mismo.
Todo esto en una sola obra de teatro. Frecuentemente el teatro retrata las situaciones más comunes con recursos como la parodia o el drama, que vuelven lo cotidiano un poquito más evidente a nuestros ojos.
Vale la pena prestar atención a sus mensajes, particularmente cuando se trata de una buena obra como Hasta que la otra nos separe; y puede que, si sabemos escuchar, aprendamos lo suficiente para evitarnos por esta vez la ida al psicoterapeuta.
Adonis





